"No me gusta."
"Es aburrido."
"¿Podemos leer otro?"
Muchos padres y madres se hacen la misma pregunta cuando un niño quiere abandonar un libro antes de llegar al final: ¿debería insistir para que lo termine o es mejor dejarlo?
Es una duda completamente normal. Durante mucho tiempo hemos asociado terminar un libro con la constancia, el esfuerzo o incluso con el éxito como lectores. Pero cuando hablamos de niños que están descubriendo el placer de leer, la respuesta no siempre es tan sencilla.
En la mayoría de los casos, el objetivo no debería ser terminar un libro, sino conseguir que el niño quiera seguir leyendo mañana.
¿Por qué un niño quiere dejar un libro a medias?
Antes de pensar que "no le gusta leer", merece la pena detenerse un momento.
Un niño puede abandonar un libro porque:
- todavía no está preparado para ese tipo de lectura;
- la historia no conecta con sus intereses;
- el ritmo le resulta demasiado lento;
- tiene un vocabulario que le dificulta comprender lo que ocurre;
- simplemente ha elegido un libro que no era el adecuado en ese momento.
A los adultos también nos pasa. ¿Cuántos libros hemos dejado nosotros en la mesilla porque no terminaban de atraparnos?
Leer también consiste en descubrir qué historias nos emocionan… y cuáles no.
¿Obligarle a terminar el libro puede hacer que deje de disfrutar de la lectura?
En algunos casos, sí.
Cuando la lectura se convierte en una obligación, el niño puede empezar a asociar los libros con frustración, presión o sensación de fracaso.
Eso no significa que nunca haya que animarle a continuar. Significa que debemos preguntarnos qué queremos conseguir.
Si el único objetivo es terminar el libro, quizá lo consiga.
Pero si el objetivo es formar un lector para toda la vida, el camino suele ser otro.
Entonces, ¿cuándo merece la pena animarle a seguir?
Hay situaciones en las que un pequeño empujón puede ayudar.
Por ejemplo:
- cuando apenas ha empezado la historia;
- cuando sabemos que ese tipo de libros suele gustarle;
- cuando necesita un poco de acompañamiento para comprender mejor lo que está leyendo;
- cuando atraviesa una etapa en la que le cuesta concentrarse.
En esos casos, leer juntos un capítulo, comentar las ilustraciones o hacer preguntas sobre la historia puede despertar de nuevo su interés.
La diferencia está en que animar no es imponer.
¿Y cuándo es mejor dejar el libro?
También existen momentos en los que abandonar un libro puede ser la mejor decisión.
Por ejemplo, si:
- el contenido está claramente por encima de su nivel lector;
- el tema no le interesa en absoluto;
- cada momento de lectura termina en una discusión;
- después de varios intentos sigue rechazándolo.
No todos los libros llegan en el momento adecuado. Y eso no significa que nunca vaya a disfrutarlos. Hay historias que esperan unos meses… o unos años.
Elegir el siguiente libro puede ser más importante que terminar el anterior
Aquí suele estar la verdadera clave.
Muchas veces pensamos que el problema está en el niño. Pero el problema puede ser simplemente que todavía no ha encontrado el libro que despierte su curiosidad.
Hay niños que disfrutan con los álbumes ilustrados y otros prefieren los cómics. Algunos se enganchan a los libros de humor, mientras que otros solo quieren leer sobre dinosaurios, magia o fútbol.
No existe un único camino para convertirse en lector. Existe el libro adecuado para cada momento.
Cuando tener opciones marca la diferencia
Una de las mejores formas de respetar los intereses de un niño es ofrecerle la posibilidad de elegir. Sin embargo, sabemos que esto no siempre es fácil.
Los gustos cambian rápido. Un libro que hoy les entusiasma puede quedarse olvidado en la estantería dentro de unos meses. Y comprar muchos libros "para probar" no siempre es una opción.
Por eso cada vez más familias combinan distintas maneras de acceder a la lectura: visitan la biblioteca, intercambian libros con amigos o recurren a servicios de préstamo especializados en literatura infantil.
Lo importante no es acumular libros, sino que los niños puedan descubrir nuevas historias, volver a leer sus favoritas y cambiar de lectura cuando sienten que ha llegado el momento.
Esa es también la filosofía de Voltereta: acompañar el crecimiento lector de cada niño respetando sus ritmos, sus intereses y su curiosidad. Porque formar lectores no consiste en llenar una estantería, sino en poner el libro adecuado en el momento oportuno.
Leer también es aprender a elegir
A veces pensamos que abandonar un libro significa rendirse. Pero, en realidad, también puede ser una forma de aprender.
Los buenos lectores saben elegir. Saben que no todos los libros son para ellos. Y saben que dejar una historia a medias no impide enamorarse de la siguiente.
Dar esa libertad a los niños también forma parte de educar lectores autónomos.
Tres preguntas que pueden ayudarte antes de insistir
La próxima vez que tu hijo quiera dejar un libro, prueba a hacerte estas preguntas:
- ¿Lo abandona porque no lo entiende o porque no le interesa?
- ¿Ha tenido tiempo suficiente para descubrir la historia?
- ¿Hay otro libro que pueda conectar mejor con el momento que está viviendo?
Responder a estas preguntas suele ayudar más que imponer una norma.
No todos los libros tienen que convertirse en favoritos
Hay cuentos que se leen una vez. Otros se leen diez. Y algunos acompañan a los niños durante años.
La lectura no es una lista de libros terminados. Es algo que se construye poco a poco, historia a historia. Por eso, más que enseñar a terminar libros, quizá deberíamos enseñar a disfrutarlos.
Y cuando un niño encuentra un libro que le emociona, que le hace reír o que le pide volver a abrirlo una y otra vez, estamos mucho más cerca de formar un lector que si simplemente llega a la última página.
¿Te preguntas si el problema está en el libro… o en que todavía no has encontrado el adecuado?
Elegir una lectura que conecte con la edad, los intereses y el momento que está viviendo cada niño puede marcar una gran diferencia.
Si quieres profundizar en este tema, te invitamos a leer nuestra guía Cómo elegir libros infantiles según la edad de tu hijo (guía completa de 0 a 12 años), donde encontrarás claves para acompañar a niños y niñas desde sus primeros cuentos hasta las primeras novelas.
Y recuerda que no se trata de terminar todos los libros, si no de encontrar aquellos que hagan que quieran empezar el siguiente.