Es una intuición que muchas familias ya tienen, aunque no sepan ponerle datos: cuando un peque lee o escucha un cuento en papel, parece "quedarse con más" que cuando lo hace en una pantalla. Resulta que la ciencia lleva un tiempo confirmando exactamente eso, con estudios grandes, recientes y con miles de niños de por medio.
Aquí van los datos, explicados sin tecnicismos.
Lo que dicen los estudios
Un metaanálisis publicado en 2025 en The Journal of Pediatrics, que reunió 39 estudios y más de 1.800 niños de entre 1 y 8 años, encontró algo muy concreto: con el mismo cuento, en igualdad de condiciones, la comprensión de la historia es mayor cuando se lee en papel que en pantalla, incluso cuando la pantalla no tiene juegos ni distracciones añadidas, solo el texto.
Más cerca de casa, un equipo de la Universidad de Valencia (grupo ERI-Lectura, liderado por Ladislao Salmerón) siguió a 900 alumnos de 21 colegios durante tres años. El dato que más llama la atención: el porcentaje de niños con dificultades serias de comprensión lectora pasó del 8,5% al 17,6% entre 4º y 6º de primaria, justo el tramo de edad en el que más aumenta el uso de dispositivos digitales y más baja la lectura en papel.
¿Por qué pasa esto?
Dos motivos, según los propios estudios:
- El papel da pistas que el cerebro usa sin darse cuenta. El grosor del libro, en qué página estaba algo, cómo era la ilustración de al lado... Todo eso ayuda a construir un "mapa mental" de la historia que facilita recordarla después.
- La pantalla reparte la atención. Aunque no haya notificaciones ni juegos, el cerebro dedica parte de sus recursos a navegar, tocar o simplemente procesar que está frente a un dispositivo, recursos que, en papel, quedan libres para entender la historia.
Aunque el mismo estudio señala que algunos formatos digitales bien diseñados (con narración en voz alta sincronizada o diccionarios integrados) pueden acercarse al papel en algunos aspectos, como el aprendizaje de vocabulario, la verdad es que en un dispositivo digital la comprensión lectora es hasta 6 veces menor en el mismo tiempo dedicado a la lectura en papel.
Una de las cosas que más perjudica la comprensión son los elementos distractores de los dispositivos: sonidos que no aportan nada a la historia, links, animaciones aleatorias y hasta el simple hecho de pasar el dedo por la pantalla para hacer scroll y avanzar en la historia.
El papel no tiene esas distracciones, por lo que la mente puede profundizar y retener el contenido, puede ralentizarse y prestar atención a lo que está haciendo. En una pantalla, la atención se dispersa ante la posibilidad continua de hacer otra cosa.
Y esto cambia según la edad
Lo interesante es que la ventaja del papel no pesa igual en todas las etapas:
- De 1 a 4 años, el papel ayuda especialmente a sostener la atención y a compartir el momento con un adulto: pasar páginas, señalar dibujos, repetir frases.
- De 5 a 8 años, es clave para aprender a estructurar historias y seguir secuencias, algo que el cerebro no es capaz de entrenar bien cuando el texto está fragmentado por scroll o navegación.
- A partir de los 8 años, el papel sigue siendo el mejor aliado para la comprensión profunda y el pensamiento más complejo, porque el cerebro necesita la atención que en un dispositivo se dispersa.
A partir de esta edad la pantalla ya puede tener un papel de apoyo puntual, por ejemplo en trabajos escolares. Aunque la escuela también es parte de la solución a este problema de comprensión lectora. Suecia, por ejemplo, ha revertido su plan de la educación digital en pantallas y ha destinado más de 100 millones de euros para recuperar los libros impresos en las aulas.
Lo que se puede hacer con esto, sin agobios
No se trata de eliminar las pantallas de casa, ningún estudio lo pide. La recomendación real que hacen los propios investigadores es más sencilla: que el papel sea la base del hábito lector, sobre todo en los momentos de disfrute y antes de dormir, y que la pantalla quede como recurso puntual, no como sustituto, aunque no a edades tempranas. Si buscas ideas concretas para ese equilibrio, ya hablamos de 8 formas de que los libros compitan con las pantallas en verano y recuerda que muchas funcionan igual de bien el resto del año.
Y aquí entra un factor que los estudios repiten una y otra vez: la disponibilidad de libros variados en casa predice directamente el nivel de comprensión lectora. No se trata de tener una estantería enorme, sino de que, cuando un libro no engancha, haya otro a mano. Y si esto se puede hacer sin que cada intento fallido sea un gasto, mejor. Aunque esto no lo dicen los estudios, sino el sentido común.
Eso es justo lo que resuelves en Voltereta: 6 libros en papel seleccionados según los intereses de tu peque, para que la variedad esté siempre disponible sin que la casa se llene de libros que no se vuelven a abrir.
Prueba 6 libros al mes por 24,90€, sin permanencia →
Fuentes citadas: Rodrigo, Muñetón-Ayala et al., "Paper versus screen reading: A review of differential effects", The Journal of Pediatrics, 2025. Altamura, Salmerón et al., estudio longitudinal ERI-Lectura, Universidad de Valencia.. "Suecia vuelve al lápiz y el papel"