"¿Otra vez este cuento?"
Si tienes niños pequeños, probablemente hayas pensado esto más de una vez, cuando abrías, por décima vez en la misma semana, ese álbum ilustrado que ya eres capaz de recitar sin mirar las páginas.
Mientras los adultos solemos buscar novedades, los niños encuentran en la repetición algo muy diferente: seguridad, placer y aprendizaje.
Y es que pedir el mismo cuento una y otra vez no es una manía ni una obsesión. Es una parte natural de su desarrollo.
Cada lectura es una historia distinta
Aunque a nosotros nos parezca exactamente igual, cada vez que un niño lee la misma historia descubre algo nuevo.
La primera vez sigue la historia.
La segunda es capaz de anticipar lo que va a ocurrir.
La tercera empieza a fijarse en detalles de las ilustraciones.
Más adelante reconoce palabras, hace preguntas, recuerda detalles o inventa nuevos finales.
Cada lectura añade una capa nueva de comprensión.
Releer ayuda a construir el lenguaje
Cuando una historia se repite, también se repiten palabras, expresiones y estructuras gramaticales.
Sin darse cuenta, los niños amplían su vocabulario y empiezan a utilizar expresiones que han escuchado una y otra vez en sus cuentos favoritos.
No necesitan memorizar. Lo hacen de forma natural.
Por eso muchos especialistas en lectura infantil consideran que la repetición es una de las mejores formas de aprender el lenguaje durante los primeros años.
La repetición también da seguridad
Los cuentos son, en cierto modo, como un pequeño refugio. El niño sabe qué va a pasar. Conoce a los personajes. Recuerda las frases. Anticipa los momentos divertidos.
Todos los días se enfrentan a nuevas experiencias, por eso volver a una historia conocida les aporta calma y confianza.
Es algo parecido a escuchar tu canción favorita una y otra vez.
Los adultos buscamos sorpresa; los niños buscan profundidad
Cuando los adultos terminamos un libro solemos querer empezar otro. Los niños funcionan de otra manera.
No buscan acumular historias, buscan comprenderlas. Necesitan tiempo para apropiarse de ellas. Por eso no debemos preocuparnos si durante varias semanas solo quieren leer el mismo libro antes de dormir.
No significa que les falte curiosidad. Significa que ese cuento sigue teniendo algo que ofrecerles.
¿Y entonces no hace falta ofrecer libros nuevos?
Sí, pero sin prisas. Una estantería llena de novedades no garantiza que un niño lea más.
Lo importante es que existan opciones para cuando llegue el momento de descubrir una historia diferente.
Hay niños que cambian de libro cada pocos días, mientras que otros permanecen meses enamorados del mismo álbum ilustrado.
Ambas situaciones son completamente normales.
Encontrar el equilibrio
Quizá la mejor opción sea combinar ambas cosas.
Seguir disfrutando del cuento favorito mientras, poco a poco, aparecen nuevas historias en casa.
Sin presiones. Sin sustituir un libro porque "ya toca otro". Simplemente dejando que la curiosidad haga su trabajo.
Cuando un niño siente que puede volver a su cuento preferido siempre que quiera, también suele mostrarse más dispuesto a explorar otros.
¿Y cuándo es el momento de ofrecer nuevas historias?
No hay una respuesta única. Cada niño tiene su propio ritmo y sus propios intereses, pero una buena pista es cuando empieza a mostrar curiosidad por descubrir algo diferente.
Si te preguntas cómo elegir libros que acompañen cada etapa de su crecimiento, quizá te interese leer nuestra guía para elegir libros infantiles según la edad de tu hijo, donde encontrarás recomendaciones desde los primeros meses hasta los 12 años.
Y recuerda que no se trata de dejar atrás sus cuentos favoritos, sino de seguir encontrando historias que emocionen y acompañen en cada momento.