Cuando termina el día, muchas familias repiten la misma escena.
Pijama. Dientes. Un vaso de agua. Un abrazo. Un beso. Y, antes de apagar la luz:
—¿Leemos un cuento?
Para algunos niños, ese momento es tan importante que resulta difícil imaginar la noche sin él.
Da igual que hayan tenido un día lleno de actividades y estén cansados. Da igual que ya se sepan la historia de memoria.
Hay algo en ese último cuento que marca el final del día.
Pero ¿por qué funciona tan bien la lectura antes de dormir? ¿Es realmente un buen momento para leer o simplemente se ha convertido en una costumbre?
La respuesta tiene mucho que ver con los libros, pero también con algo más importante: el tiempo que compartimos alrededor de ellos.
¿Por qué a tantos niños les gusta leer antes de dormir?
Durante el día ocurren muchas cosas.
Colegio, actividades, juegos, pantallas, conversaciones, prisas.
La lectura antes de dormir propone justo lo contrario.
Detenerse. Sentarse juntos. Abrir un libro. Y durante unos minutos, olvidarse de todo lo demás.
Para muchos niños, ese momento se convierte en una señal clara: el día está terminando y ahora toca bajar el ritmo.
No siempre será un momento tranquilo. Habrá noches en las que quieran hablar, otras en las que pidan tres cuentos y alguna en la que el sueño llegue antes de terminar la primera página.
Pero la repetición de ese pequeño ritual puede acabar teniendo un valor especial.
El cuento de buenas noches también es un momento de encuentro
Cuando los niños son pequeños, leer juntos suele ser una actividad compartida.
Pero, a medida que crecen y empiezan a leer solos, algunas familias abandonan este momento pensando que ya no es necesario.
Sin embargo, saber leer de manera autónoma no significa que dejen de disfrutar de la lectura compartida.
A veces, un niño de ocho o nueve años ya puede leer solo, pero sigue queriendo que alguien le acompañe en una historia.
No porque no pueda hacerlo por sí mismo. Sino porque compartir una lectura es diferente.
Escuchar una voz conocida. Comentar algo que ha ocurrido. Reírse juntos. Detenerse en una ilustración.
Todo eso forma parte de la experiencia.
Leer antes de dormir puede ayudar a crear un hábito lector
No porque exista una hora mágica en la que todos los niños tengan que leer. Y tampoco porque un cuento antes de dormir vaya a convertir automáticamente a cualquier niño en un gran lector.
Pero las rutinas tienen una ventaja: no tenemos que decidir cada día cuándo vamos a hacer algo. Simplemente llega el momento y ocurre.
Cuando la lectura forma parte de esa rutina, los libros tienen un espacio reservado en la vida cotidiana.
No hace falta negociar. No hay que buscar un hueco entre mil actividades. La lectura aparece como parte natural del final del día. Y eso, con el tiempo, puede ayudar a construir un hábito.
¿Y si no quiere leer antes de dormir?
Entonces no pasa nada.
Aunque el cuento antes de dormir sea una rutina preciosa, no tiene por qué funcionar para todas las familias.
Algunos niños están demasiado cansados a esa hora. Otros prefieren leer después de merendar. Hay quien disfruta de un rato tranquilo por la mañana. Y algunos encuentran sus mejores momentos para leer durante los viajes o los fines de semana.
Lo importante no es la hora sino encontrar un momento que funcione.
Porque, como hemos visto en otros artículos de esta serie, no existe una única manera de acompañar a un niño en su camino lector.
¿Cuánto tiempo debería durar la lectura antes de dormir?
Puede ser un cuento corto. Un capítulo. Diez minutos. O cuarenta, si nadie tiene demasiada prisa y la historia está en un momento emocionante.
A veces terminaremos el libro. Otras noches habrá que dejarlo a medias.Y eso puede ser incluso una buena noticia. Porque quedarse pensando en qué ocurrirá después es una de las formas más bonitas de querer volver a un libro.
El cuento que siempre quiere volver a escuchar
Hay algo que ocurre especialmente en los primeros años: algunos niños piden una y otra vez el mismo cuento.
Lo conocen. Saben qué va a pasar. Incluso corrigen a los adultos si se equivocan al leerlo.
Desde fuera puede resultar aburrido, pero para ellos no lo es.
Cada relectura les permite reconocer algo nuevo, anticipar lo que ocurrirá y disfrutar de la seguridad de volver a una historia conocida.
Por eso no hay que tener miedo de repetir. Un cuento no pierde valor porque ya lo hayamos leído. Algunos libros acompañan durante una etapa entera.
Y está bien que sea así.
Cuando llega el momento de descubrir otra historia
También llegará un día en el que ese libro deje de aparecer en la mesilla.
Quizá lo sustituya otro. Quizá durante unas semanas no quiera leer nada antes de dormir. O quizá cambie por completo de tipo de historias.
Los intereses de los niños cambian constantemente. Y una de las cosas más bonitas de acompañar su lectura es precisamente observar esos cambios.
Por eso es importante que puedan descubrir nuevas historias sin sentir que tienen que abandonar inmediatamente las anteriores. Un niño puede volver a su cuento favorito y, al mismo tiempo, empezar a explorar algo nuevo.
No hay contradicción.
Tener nuevas historias cerca puede hacer que el ritual siga vivo
A veces el problema no es que un niño haya dejado de disfrutar de la lectura. Simplemente ha terminado los libros que tenía a mano. O todos los que hay en casa pertenecen a una etapa que ya ha dejado atrás.
Encontrar nuevas historias ayuda a renovar la curiosidad. No se trata de tener una estantería cada vez más llena. De hecho, acumular libros no garantiza que se lea más.
Lo importante es que las lecturas puedan cambiar cuando cambian los intereses.
Por eso muchas familias combinan los libros que guardan en casa con las visitas a la biblioteca, los intercambios o el préstamo. En Voltereta creemos precisamente en esa forma de entender la lectura: los libros pueden ir cambiando a medida que cambian los niños.
Una historia puede acompañar durante semanas y otra quedarse en casa solo unos días. Una puede convertirse en un libro al que volver una y otra vez y otra puede no despertar demasiado interés. Todo forma parte del camino.
Porque encontrar el libro adecuado no siempre consiste en acertar a la primera. A veces consiste simplemente en seguir teniendo la oportunidad de descubrir nuevas historias.
¿Qué pasa cuando un niño empieza a leer solo?
Este es uno de los momentos en los que más cambian las rutinas.
Muchos niños empiezan a querer leer solos antes de dormir. Otros alternan. Un día quieren leer por su cuenta y otro prefieren compartir un capítulo.
No es necesario elegir una única opción. Un niño puede leer solo y seguir disfrutando de la lectura compartida.
Incluso cuando ya son lectores autónomos, escuchar a alguien leer en voz alta puede permitirles disfrutar de historias más complejas o simplemente vivir la lectura de otra manera.
Cinco ideas para hacer de la lectura un buen momento antes de dormir
1. No conviertas el cuento en una obligación
Si una noche están especialmente cansados, quizá baste con mirar unas ilustraciones o hablar un rato sobre el libro.
No hace falta cumplir una cuota.
2. Deja que participe en la elección
A veces, simplemente poder elegir el libro cambia por completo la experiencia.
3. No tengas miedo de repetir
Si quiere volver a leer el mismo cuento, probablemente todavía no ha terminado de disfrutarlo.
4. No siempre hace falta terminar
Un capítulo puede continuar mañana. Dejar una historia abierta también forma parte del placer de leer.
5. Protege ese momento de las prisas
No tiene que durar mucho, pero ayuda que durante esos minutos no estemos pensando en todo lo que queda por hacer.
Leer antes de dormir no consiste solo en leer
Con el tiempo, quizá olvidaremos algunos de los títulos que hemos leído. No recordaremos exactamente cuántos cuentos leímos, ni cuánto tiempo dedicábamos cada noche.
Pero quedarán otras cosas.
La sensación de meterse en la cama y saber que todavía quedaba una historia. La voz de alguien conocido leyendo. El cuento que se pidió tantas veces que todos terminaron aprendiéndolo de memoria.
Por eso, cuando nos preguntamos si es bueno leer antes de dormir, quizá la respuesta no tenga que ver únicamente con los beneficios de la lectura.
Tiene que ver con crear un momento que, con el tiempo, los niños puedan reconocer como suyo. Un momento en el que los libros no eran una tarea.
Simplemente formaban parte del final del día de manera natural.
Sigue explorando: más preguntas sobre la lectura infantil
Esta es una nueva entrega de la serie «Preguntas que todas las familias se hacen sobre la lectura», para resolver dudas habituales desde una mirada cercana y sin convertir la lectura en una carrera de objetivos.
También puedes leer: